Precisamente ESE tipo de persona

Ustedes saben muy bien que a mí no me gusta etiquetar a la gente porque yo soy una mujer abierta que ve documentales y todo, y en algunos ni siquiera me duermo. Pero hoy no podía irme a la cama sin hablar de un TIPO DE PERSONALIDAD EN CONCRETO que existe entre nosotros y que a mí me trae por la calle de la amargura.

Seguro que te has dado cuenta de que hay gente a la que le sientan bien los kilos de más, las orejas de soplillo, o cualquier otro defecto por el que tú te preocupas. Gente que llama la atención sin quererlo, mientras que a ti no te hace caso ni la puerta automática del centro comercial.

Existen personas que sudan confianza, mientras las demás sudamos un líquido apestoso. Gente que es guapa sin necesidad de ser Naomi Campbell. Gente que es inteligente sin necesidad de ser Stephen Hawking. 

No hablo de personas perfectas, sino de esas que no tienen miedo al ridículo, de las que te miran directamente, de las que saben lo que dicen y de las que derrochan profesionalidad aunque estén hablando de tangas de licra. 

Personas que pisan fuerte por la vida aunque vayan en bailarinas del chino de esas que te deforman el pie y te hacen heridas incurables de quince metros de diámetro. Personas que confían en sí mismas, que saben de sobra que alcanzarán todo lo que se propongan.

Y la verdad, y yo no sé de dónde sale esa mierda de gente, pero sólo espero que no se presenten a las oposiciones de este año.
Feliz 2017, babys.

Lo siento babys

Querido lector, sé que te tengo abandonado y hoy me he pasado por aquí para explicarme.

Supongo que habrás pensado que me había ido a vivir la vida a las Bahamas con un tío bueno al estilo Leonardo Dicaprio en sus mejores años. Supongo que pensabas que estaba navegando por la costa americana en su yate, que me quitaba los mocos con sus billetes de 500€ y que tomaba el sol tumbada en la cubierta mientras bebía vodka, vino, champán, ron, tequila, whisky y coñac todo en la misma copa. Supongo que te imaginabas que me había teñido el pelo de rubio, que me había hecho unos retoques en la nariz, que me había puesto unas plumas en el pelo, y que ahora me dedicaba a pasearme en bikini y patines de cuatro ruedas. Supongo que pensabas que yo seguía siendo una mujer interesante.

Y bueno, acertaste en casi todo.

Menos en lo de las Bahamas, lo de Dicaprio, lo de los billetes de 500€, lo del yate, lo del pelo teñido, los retoques estéticos, las extensiones plumíferas, lo del bikini, los patines, y lo de ser interesante. Sin embargo sí que acertaste en una cosa: sigo siendo una mujer.

Mi ausencia de estos medios está justificada: he empezado a prepararme las oposiciones de magisterio por la especialidad de lengua extranjera.

Todavía recuerdo cuando fui muy motivada a comprar el libro del temario y pagué, sin quejarme, 45 eurazos. Es una inversión, pensé. Y me apunté a clases y empecé a pagar (o mejor dicho, mi padre empezó a pagar) una cuantía económica bastante alta y que no hago pública porque no quiero que te compadezcas de mi desgracia. Es una inversión, volví a pensar.

Ahora, dos meses después, ya estoy planeando con qué objeto voy a autolesionarme cuando suspenda. Por ahora va ganando la opción de pasarme la batidora por el pelo.

Así que te pido disculpas, porque últimamente sólo utilizo esta herramienta tan maravillosa y versátil llamada Internet para buscar leyes educativas y traducirlas a la lengua del amor, aunque después de haber gastado más pilots escribiendo temas que en mis cinco años de universidad, la gramática francesa me empieza a oler a peo.

Así que actualmente mi vida se reduce a levantarme por la mañana, desayunar y estudiar hasta que el cuerpo aguante, o hasta que una amiga me avise para que la acompañe al chino a comprar cosas muy baratas y bonitas que no necesito. 

Afortunadamente, cuando voy al gimnasio a bailar zumba reggaetonera mi mente desconecta y ni me replanteo si es lícito o no que una futura profesional mueva el culo de esa forma al son de Malumba. 

Y cuando me voy a la cama me dedico a ver programas que me dejen el encefalograma plano del tipo: Infidelidades Mortales, Un Asesino en la Familia, Desaparecidos, Perfil de un Psicópata, Crímenes Imperfectos y La Chica que Aprendió Mucho con los Programas de Asesinatos y se Dedicó a Asesinar a Profesores con Plaza. A veces también veo Chapuzas Estéticas, Cuerpos Embarazosos, Belleza en Crisis o Mi Secreto al Desnudo (reconozco que este último sólo lo veo para criticar lo mal que operan las tetas).

Yo una vez tuve una vida guay. Que en paz descanse.

La noche que me perdí en el desierto


Hace unos meses me fui de viaje al Sáhara con mi hermana y un grupo de canarios y como en todos mis viajes...  me pasó algo surrealista.

Porque el mundo no está contento si a mí no me pasa algo, y porque el guionista de mi vida es un tío que cuando se pone a escribir se emociona mucho, un tío creativo, un tío simpático... y un hijo de la gran puta también.
Todo ocurrió el día que hicimos noche en el desierto. Te pongo rápido en situación:
Una haima alumbrada con unas cuantas velas y la inmensidad del desierto en total oscuridad. Ni siquiera había luna. Era lo más chill out del universo. El paraíso de cualquier persona que sea amante de las estrellas y que además tenga un escaso sentido común que le permita acostarse despreocupadamente en la arena sin pensar en toda la vida que existe bajo ese suelo tan confortable.
Admito que yo me olvidé rápido de la existencia de bichos raros con quinientas patas y venenos letales, pero es que te aseguro que el cielo era tan impresionante que no costaba nada ignorar que habían más seres vivos no humanos rondando por la zona.
Adjunto foto para que me comprendas:
Sin embargo, volví a recordar la presencia de estos indeseables animalitos cuando una araña albina de 10 metros (bueno, quizá un poco menos) se paseó sobre el saco de dormir de una de las del grupo.
A lo que iba, resulta que a las dos de la mañana ya estaba todo el mundo durmiendo, excepto mi hermana, un chico al que llamaré señor X para guardar su anonimato y yo. Y a mí la cabeza me gritaba dos cosas:
1.¡¡¡COMO COÑO ESTA GENTE SE PUEDE DORMIR SI ESTAMOS EN EL SÁHARA VIENDO 350 ESTRELLAS FUGACES POR MINUTO!!! ¡¡ESTA MARAVILLA TAN MARAVILLOSA HAY QUE DISFRUTARLA!!
2. ¡¡¡COMO COÑO ESTA GENTE SE PUEDE DORMIR SI CABE LA POSIBILIDAD DE QUE MURAMOS ESTA NOCHE POR UNA PICADURA DE SERPIENTE DE DOS CABEZAS CON COLMILLOS HUECOS Y VENENO NEUROTÓXICO!!! YO NO PIENSO DORMIR HASTA QUE NO CIERREN ESTA HAIMA, QUE A MI NADIE ME DIJO QUE ESTO NO TENÍA PUERTA
¡¡¡SI LO SÉ NO VENGO!!!
O SÍ VENGO, PERO VENGO ASUSTADA YA DESDE CASA, COÑO.
 
 Así que a los tres nos pareció buena idea ir a dar un paseo por el desierto sin mucho abrigo, A LAS DOS DE LA MAÑANA, con la luz de un móvil con poca batería y con una linterna que no era nuestra y que, por consiguiente, no sabíamos si las pilas que llevaba eran nuevas, si llevaba las mismas desde hace seis meses, o si llevaba unas de marca LKJHFGDÑLIGJDG compradas en el chino a 0,5 centimos el paquete de 100 unidades y 5 mas de regalo. Pero sin duda, la mejor idea de todas fue salir sin avisar a nadie de que nos íbamos. 

Y paseamos. Y pensamos que paseábamos en línea recta. Y nos lo pasamos bien. Y yo me puse a correr en la oscuridad porque me pareció divertido. Y mi hermana y el señor X se rieron de mí. Y a mí no me dolió porque tengo una autoestima muy sólida. Y la batería del móvil se murió. Y quisimos volver. Y entonces fue cuando nos dimos cuenta de que no nos hacía falta una serpiente que nos inyectara una sustancia neurológicamente destructiva para volvernos gilipollas, ya lo éramos desde que se nos ocurrió salir a pasear solos. Tal vez incluso desde mucho antes.
Y dimos vueltas. Muchas. Y nos encontramos en mitad del desierto con una estructura cuadrada de cemento que no pegaba para nada con el paisaje y pensamos "ui, ¿esto qué es?" y seguimos dando vueltas. Y pasamos frío. Y yo di muchas ideas:
-Vamos por aquí (y caminábamos media hora)
-O mejor por aquí (y caminábamos otra media hora)
-Ahora en serio, vamos por aquí (y caminábamos todavía más).
Y después de varias horas de intentos fallidos acabé por ser la única a la que mis ideas le parecían  buenas ideas. 
(En mi defensa diré que confiar en uno mismo es algo muy bueno.)
Y me empezó a dar hambre y eso era un problema grave, porque cuando a mí me da hambre TENGO QUE COMER. No es que no tenga ninguna reserva para mantenerme con vida, pero mi cerebro es capaz de pararme el corazón con tal de no quemar la grasa acumulada en mis cartucheras. Y nos paramos a descansar. Y hablamos de que al día siguiente saldríamos en las noticias y que todo el mundo pensaría que, efectivamente, éramos gilipollas. Y esa noticia empobrecería la imagen del canario en la zona peninsular. Y quizás eso afectaría al turismo y ocasionaría un problema serio para los negocios de toda Canarias. Y yo me acordé de la araña albina gigante. 

Y entonces salió la luna y nos iluminó la vida. Y el señor X dijo "vamos por aquí" y fuimos por donde él dijo. Y el señor X tenía razón, era por allí. Y entonces yo me sentí un poquito culpable porque habíamos dado tantas vueltas por culpa de mis super ideas. Y también me cagué en el señor X por que ya podría haber dado su idea un poco antes. Y cuando empezamos a acercarnos (todavía sin ver nada) un perro que había en el campamento empezó a ladrar y nos guió en nuestra última etapa del camino.
Llegamos al campamento A LAS CINCO DE LA MAÑANA.

Y nos acostamos a dormir. Y nos despertamos unas horas después alegres por seguir vivos y a salvo. Y salimos de la haima. Y lo primero que vimos fue LA PUTA ESTRUCTURA DE CEMENTO QUE NOS HABÍAMOS ENCONTRADO AL PRINCIPIO DE LA NOCHE. Y nuestro guía nos explicó que estaba ahí para servir de referencia y que así nadie se perdiera. 
PUESYAPODRÍASHABERLOEXPLICADOANTESMECAGOENLAMADREQUETEPARIÓ.
Es evidente que una vivencia como esta me ha hecho crecer como persona y me ha enseñado algo muy importante en la vida. Gracias a ella aprendí que en momentos de vida o muerte tengo muchas ideas,
y también aprendí que esas ideas SON MALAS.



Admito que no tengo sentido de la orientación, 
pero es que no se puede tener todo, baby

Imperfecciones veraniegas

Este bikini no me queda tan bien como esperaba, mañana sin falta le pongo una reclamación al Primark por crear falsas esperanzas. 

Más nuuuuunca me pongo un vestido tan corto ¡¡si parece que le estoy gritando al mundo que a mis muslos les gusta absorber las palmeras de chocolate que me como!! Desde que llegue a casa lo corto en cachitos y lo utilizo para limpiar los muebles.

Caminaré muuuuuy lentamente... así los usuarios de esta playa paradisiaca no se darán cuenta de que la única diferencia entre mi culo y la gelatina Royal es que a mí no me hacen falta varias horas de refrigeración para alcanzar esta textura viscosa. Al fin y al cabo, lo único que puede pasar si me ven andando a 0,000000000000000000000000000001 km/h es que piensen:

a) Que me tomo la vida con tranquilidad y paciencia
b) Que tengo un problema motor grave
c) Que soy gilipollas

Mierda, sin querer me dejé unos pelos en el tobillo tan negros como mi futuro profesional, y encima no me traje las pinzas. Quizás hasta tenga algo de bigote.
Y las uñas de los pies... sin pintar.
Y para colmo, esa chica tan guapa que se pasea por la orilla me acaba de quitar las ganas de hacer topless. Maldita sea tu gracia, morenita pechugona.

Me arrepiento de haber almorzado el bocadillo especial de pechuga con papas deluxe y alioli de aguacate antes de venir.
Y del helado me arrepiento también.
Y de las gominolas.
Y de las galletas que tengo en el bolso y que me comeré en una hora.

Eh, te aviso, yo siempre como sano, lo que pasa es que si un día me como algo un poquito más grasiento de lo normal, mi cuerpo lo atrapa y se lo mete en sus propios bolsillos (dígase barriga, cartucheras o muslos, dígase cualquier lugar que no sean las tetas), por si algún día hay una epidemia de hambre y hay que tirar de reservas. (Mi cuerpo nunca me ha pedido opinión ni permiso para llevar a cabo este procedimiento.)

Qué ombligo tan hondo tengo, joder. Seguro que si alguna hormiga se mete por ahí accede a un universo paralelo. Y estos lunares. Y esta barriga. Y este pellejo de los brazos que parece moverse continuamente al son de una samba carnavalera.

La imperfección me envuelve de arriba a abajo. Mi cuerpo necesita URGENTEMENTE una reestructuración TOTAL Y ABSOLUTA. 

Y sin embargo, qué guapa me siento cuando el que me mira eres tú.


El hilo rojo de los cojones


Hay una leyenda que dice que, desde que nacemos, todos tenemos atado al dedo un hilo rojo que nos une a nuestra alma gemela. Por lo visto el hilito este es super resistente, y por mucho que se enrede o por mucho tiempo que pase no se rompe nunca. Es una historia monísima pero espero que no sea cierta, porque conociéndote como te conozco, tú eres capaz de cortarte el dedo, echarte a correr muy lejos y dejarme a mí paseando a un meñique sangrante como si fuera un perro con tal de no aceptar la realidad.

A ti te va eso. Te va el rollo de evadir lo que te da miedo. De elegir caminos fáciles. Y no te culpo. Cabrón. Todo el mundo lo hace. Pero yo ya he pasado demasiado tiempo esperando en vano y he decidido marcharme por dos sencillas razones:

1. Porque empiezo a correr el riesgo de dañar mi amor propio 
2. Porque no me gusta la idea de ser una mujer imbécil que espera por un hombre indeciso mientras camina acompañada de un dedo putrefacto. 

Me quedaré con las risas que nos echamos juntos, con nuestras conversaciones banales y con los sueños eróticos increíblemente realistas que tuve contigo. Incluso se me seguirá dibujando una sonrisa cada vez que escuche tu nombre, o el de tu perro y tal vez hasta se me pare el corazón cuando vea tu coche en el aparcamiento de Mercadona. Pero todo eso pasará con el tiempo.

Y entonces un día volveré a enamorarme, y no será de ti.

Y, conociéndote como te conozco, sé que tú te enterarás, te coserás el dedo nuevamente y vendrás en mi busca, pero a mí me dará grima porque seguro que olerá mal y nuestro amor será imposible. 

Y entonces mi futuro novio se dará cuenta de que su dedo no está unido al mío, sino al de Kate Moss y se marchará para siempre. Yo me quedaré sola y envejeceré en un séptimo sin ascensor, todos mis vecinos se darán cuenta de que tengo problemas de incontinencia urinaria y yo me veré obligada a asesinarlos. 

Así que, cariño, si después de leer todo esto continuas pensando que cortarte el meñique y dejarme marchar es la mejor opción, amárralo a un bolso negro de cachemir. 

Si tengo que arrastrar tu falange inerte por el mundo... que sea con glamour. 


...Hasta que me hizo caso.



¿Has visto al nuevo camarero? trabaja aquí desde ayer.

Míralo, llueve a cántaros desde esta mañana y él sigue sonriendo. Hace cinco minutos se dio cuenta de que el baño tiene una gotera horrible y sigue sonriendo. La vieja de delante le tiró el café encima hace unos segundos y sigue sonriendo. Seguro que si voy y le doy un guantazo sonríe también. El blanqueamiento dental tuvo que salirle caro, porque el señorito no cierra la boca ni por Dios.

¡Pero mira! se pasea por el bar como si fuese importante, se le va a partir el cuello de tener la cabeza tan alta. Seguro que no gana ni el salario mínimo, y... ¿sabes qué te digo? que a saber si está dado de alta, que hoy la cosa está muy mal, y este no tiene pinta de tener experiencia.

Algo le pasó al antiguo camarero, aunque no sé exactamente el qué. La maruja de mi vecina intentó explicármelo ayer por la mañana, pero como no tenía la dentadura puesta no entendí nada. Después de la historia incomprensible que me contó, a mí me dio por responderle "¡qué lástima!" (por eso de que hay que darle un feedback a la gente cuando habla... y porque yo no tenía tiempo de quedarme a que me lo repitiera) Y ¿sabes qué hizo ella? asintió, así que es algo malo, seguro.

La verdad es que tenía una tos rara la última vez que lo vi. A saber si sigue vivo el pobrecito. A saber si con la tos los gérmenes llegaron a mi vaso. A saber si estoy infectada yo también. Esta noche me bebo un vino, no vaya a ser que mañana ya no esté en este mundo.

Míralo ahí, con ese brillo en los ojos, como si soñase despierto. Parece ser el típico tío que planea recorrer el mundo en caravana, y me apuesto lo que sea a que nunca ha salido de la isla. Este no tiene ni coche, ni carnet de conducir, te lo digo yo. Ni siquiera tiene pinta de hablar inglés, y hoy sin inglés no se va a ninguna parte, my friend. You should speak english. If you wanna be my lover. Backstreet's back, alright. Give me baby one more time. Ay, que se me va la cabeza.

¡Mierda, mierda! ¡Me está mirando! voy a hacer como que me bebo el café...
Bueno, la verdad es que viéndolo de cerca tampoco está tan mal.

Mañana me pinto los labios de rojo.



La próxima vez le haré más caso a mi psicóloga


-Todavía no se lo he enviado, pero te lo leo:

Te envío este mensaje por lo que pasó ayer. Te prometo que me alegré muchísimo de verte, y siento no haberlo demostrado como debería, pero es que no me esperaba verte allí, y menos con barba, Pedro, que eso se avisa, coño. 

Supongo que ya te habrás dado cuenta de que mi fluidez verbal se ve alterada si tú estás a menos de cinco metros de distancia. Creo que puedo afirmar que tu testosterona reduce mi capacidad cerebral, aunque no me consta que Columbia haya hecho (aún) ningún estudio al respecto. 

-¿En serio le vas a poner eso? 

-Mi psicóloga me dijo que debía decir siempre lo que sentía

-Tía, no creo que se refiera a casos como este

Esta gilipollez que me invade en tu presencia no me deja ser yo misma. Te veo y me siento insignificante. No tengo ni idea de qué conversación sacarte y me pongo nerviosa. Cuando me preguntaste que qué había hecho en todo este tiempo y yo te dije que comprarme un contorno de ojos, en realidad quería hablarte de todos los viajes que hice y de la gente a la que conocí.

-¿Le dijiste que te habías comprado un contorno? 

- Y que me había costado 25€ 

- Lo tuyo es grave, amiga 

Me cohíbes, tío, y no estoy orgullosa de eso. Me es imposible parecer inteligente a tu lado. Cruzarme contigo es vivir un momento de tensión poco agradable. Y tú siempre apareces para recordarme lo impresionante que eres. Vete a vivir a otro puto país, joder 

- Dudo que todo lo que me has leído quepa en un whatsapp 

- Déjame terminar 

No te asustes, sé muy bien que no estás interesado en disfrutar de mi compañía el resto de tu vida. El destino ya se ha encargado de gritarme varias veces (y muy claramente) que no eres para mí.

- La que te va a gritar es la novia cuando se entere...

Quizás no tendría que haberte enviado este mensaje, quizás te resulte ofensivo, fuera de lugar, inmaduro y también algo incómodo, pero yo hoy me siento dueña de mis actos, y no quería que pasara ni un día más sin confesarte, de la forma más refinada posible, que necesito echar un polvo contigo para poder continuar con mi vida. 

-Dime, por Dios, que todavía no se lo has enviado 
-No, ¿se lo mando?
-¿En serio me lo estás preguntando? 

/borrar/ 

-Y qué te parece si le escribo: me alegro de haberte visto, espero que todo te siga yendo igual de bien 
- Demasiado cordial 
- Pues no le envío nada, que le den.


El novio de Marisol y los papeles de Panamá




-Un cola-cao, por favor 

-Para mí un gin tonic que estoy depresiva... 

-Pero Marisol ¿qué te pasa? 

-Ay Puri, qué desgracia más grande. Resulta que ayer fui a comprar el periódico porque regalaban una pamela para el verano, tú sabes que yo soy más de consultar las noticias on-line pero quería aprovechar la oferta y... ¿quién estaba en la portada? mi novio Puri, mi novio

-¿Entonces es verdad? ¿Antonio está metido en lo de los papeles de Panamá? 

-Mira Puri, se me cayó el alma a los pies y fui a su casa tan cabreada que puse el dedo en el timbre y hasta que no me abrió la puerta no lo quité 

-Lo mejor que hiciste 

-Me abrió acojonado, que yo lo conozco, y cuando desvía la mirada 13º a la derecha significa que está acojonado, y le dije: ¿qué te pasa Antonio? ¿y esos ojos de acojonadito? y me respondió ¿Acojonado yo? 

-Y más te cabreaste 

-Pues claro que sí Puri, claro que sí. Le pregunté que porqué no me lo había contado, que si le parecía bonito que yo me hubiese enteraro por un periódico que entrega pamelas de baja calidad, y que si no habría sido mas fácil ingresar el dinero en el BBVA como todo el mundo, que hay un cajero al lado de su casa

-¿Y qué te dijo? 

-Pues se pasó media hora explicándome lo que era un paraíso fiscal hasta que lo paré y le dije: A ver Antonio, yo lo siento mucho, pero a mí no me cuadra que me hables de un paraíso sin decir ni una vez la palabra playa

-Y crema solar 

-Y crema solar, claro. Bueno, lo de la crema no se lo dije, pero lo pensé. Y entonces él intentó explicarme que yo hacía lo mismo cuando guardaba dinero debajo del colchón, y entonces Puri, entonces sí que me enfadé 

-Ay por Dios... 

-Lo miré directamente a los ojos y moviendo mi dedo índice de manera acusativa le grité: tú no me estarás insinuando que mi colchón es un paraíso fiscal, ¿no? Este colchón que he comprado con el sudor de mi frente y que guarda una cantidad monetaria que tiene menos de tres ceros, ¿no? Valiente, que eres un valiente. Y si no lo insulté, Puri, fue porque mi madre siempre me dice que cuando una insulta pierde toda la razón 

-Tu madre es una mujer sabia, Marisol ¿Y qué te dijo él? 

-Pues, con una inclinación ocular de 15º a la derecha y un tic en el labio, me dijo que si no me lo había contado era PORQUE YO NO IBA A ENTENDERLO ¿Perdona? ¿Piensa que soy tonta o qué? Yo sacaba dieces en todas las asignaturas Puri, ¿a que tú te acuerdas? 

-Claro, incluso sacaste matricula de honor aquella vez en matemáticas 

-Pues le solté: mira cariño, si hay alguien que no entiende aquí eres tú, Antonio, que no te das cuenta de que la cantidad que le pagas a Hacienda debe ser proporcional a la que tienes 

-Bien dicho 

-Él intentó explicarme que ese dinero lo tenía para una emergencia... y yo le aseguré que si tenía una emergencia podía vender uno de los cinco coches que tiene en el garaje 

- ¿Y entonces?

-Entonces me empezó a picar la frente Puri, que tu sabes que cuando me pongo nerviosa me sale la urticaria esa tan rara que el dermatólogo de la seguridad social no quiere tratar, y él salió de la casa a coger aire porque le iba a explotar el cerebro 

-¿Y tú te quedaste allí? 

-Allí mismo, sentadita esperando a que volviera, descansando sobre su sillón de piel, que muy caro le habrá costado pero sólo sirve para reposar el culo, como todos

-No sé Marisol... a lo mejor tenía ese dinero allí para hacerte un regalo y no te lo quiso decir 

-Pero qué regalo, si mi novio no le da ni un euro a los de Cruz Roja cuando se pasean por el barrio con la hucha en la mano

-Quizás quería pagarte una operación de tetas, vete a saber 

-La confianza da asco, Puri, tampoco tengo las tetas tan pequeñas, además con todo el dinero que tiene allí le habría dado para pagarme un trasplante de cara, un trasplante de piernas, un trasplante de cerebro y hasta una reconstrucción del himen. Y si al caballero se le hubiese ocurrido regalarme algo de este estilo, yo habría sacado el dinero de debajo del colchón y habría contratado a uno de los adolescentes conflictivos no rehabilitados de Hermano Mayor para que le rayase los cinco coches 

-Ay, pues no sé ... a lo mejor es uno de esos hombres fetichistas, esos que se gastan el dinero en prostitutas de super lujo a cambio de que le chupen una uña mientras beben champán. Hay muchos ricos que tienen esas preferencias tan raras

-No me hagas hablar, Puri... no me hagas hablar. ¡Qué fetichista ni qué nada! si un día le propuse utilizar unas esposas y me miró espantao

-Pues puede que lo haya hecho simplemente por la felicidad que le causaba la acumulación de dinero, mi abuela era así, le gustaba tener por tener, lo tenía todo guardado en una caja fuerte sin gastárselo, y se le dibujaba una sonrisa en la cara cada vez que la abría 

-Mira querida... con todos mis respetos a tu abuela, Antonio no tendrá muchas luces, pero tampoco creo que llegue a ser tan gilipollas ¿Tener por tener? ¿Quién hace eso Puri?

-Hay gente para todo, Marisol ¿Y volvió a aparecer? 

-Pues claro que sí 

-¿Y te pidió perdón? ustedes llevan bastante tiempo juntos, no deberías dejar que una tontería como el dinero rompa algo tan bonito, ¿no? a ver si se te va a pasar el arroz y luego no vas a encontrar a ningún otro hombre

-Mira Puri, él hizo algo inaceptable, tan inaceptable que no podré olvidarlo nunca más: Prefirió llevarse el dinero a Panamá antes que llevarme a mí, y eso sí que no se lo perdono.

Te cambio por una tortuga


Hace ya algún tiempo que decidiste marcharte. Cogiste un tren hacia no sé dónde y no me preguntaste si quería ir contigo por si yo te decía que sí.

Yo ya me había dado cuenta de que tus excusas empezaban a sonar a teletienda barata: a la Trituradora-Cortadora-Exprimidora 3.000 para hacer ensaladas, a la Batamanta de piel de leopardo para vestir con clase en el hogar, al Electroestimulador Abdominal para muscularte mientras te comes una hamburguesa y al Panty-Anticelulítico-Moldeador que reduce diez tallas de cintura sin provocar hemorragias internas.

Te piraste, y no me informaste ni siquiera de la hora ni del día de tu huída. A mí me habría gustado estar ahí para ayudarte con las maletas, para desearte que te diesen por el culo buena suerte, para despedirte agitando mi pañuelo de los mocos con la cabeza alta y los ojos acuosos. Me habría gustado saber que te ibas para poder buscar consuelo carnal en otros brazos sin remordimientos.

Pero no, yo me quedé aquí esperando a que volvieras, deseando que dieras media vuelta, que te lo pensaras dos veces, que no pudieras vivir sin mí, o por lo menos, que no pudieras vivir sin mi picardías azul eléctrico, ese que tantas buenas noches nos dio.

Pero ni eso.

Así que me harté de tanta espera. Me aburrí. Me cansé.

Y esta tarde mientras doblaba la ropa, mi cerebro empezó a gritarme que hay millones de hombres en el mundo y que si no encuentro ninguno que me guste, siempre puedo comprarme una tortuga.

(Parece ser que los gatos pasaron de moda)

La verdad es que si lo pienso fríamente, este adorable animalito verde estaría más que capacitado para darme el mismo cariño que me dabas tú, tendría un caparazón algo más blando que el tuyo, y contaría con una pequeña ventaja: jamás se olvidaría los calzoncillos en el sillón.

Te largaste muy lejos y sin embargo estás aquí, durmiendo a mi lado. 
¡Y ENCIMA RONCANDO!

No me obligues a amenazarte con el palo de la fregona para que salgas de mi casa y le dejes espacio a mi nuevo reptil. No quiero quedar como la típica lunática espantadora de hombres con herramientas para limpiar el suelo.

Acepta que por mucho que estés presente, hace mucho tiempo que en realidad no estás, así que si de verdad vas a irte... hazme el favor de marcharte bien, o mejor, hazte el favor de marcharte bien.



Y si alguna vez echo en falta algo tuyo, 
que sean tus croquetas de calabacín.

Un café, por favor


Desde que se sentó a mi lado, dejó de picarme la etiqueta de mi camisa nueva.

Dejé de preocuparme por la falta de aparcamiento de esta ciudad y por los céntimos que se sumaban minuto a minuto a la factura del parking carero donde tenía aparcado mi Renault.

Olvidé que acababa de salir de trabajar, que cobraba un sueldo vergonzoso y que me apretaban los zapatos. Que iba a tener que pagar la desorbitada suma de cuatro euros con cincuenta (como mínimo) por un café frío, simplemente, por que la decoración del local era bonita. Que nunca había ido a la universidad, que no sabía hablar inglés y que esa misma mañana dos personas me habían preguntado si tenía hijos. 

Ni siquiera me percaté de que un mosquito me rondaba sin decidirse a atacar. Ni de que había una mancha en la mesa demasiado cerca de mi codo, ni de que mi silla era la menos estable de aquel lugar.

Dejé de sentirme mal por no haber llamado a mi madre. Por tener alto el colesterol. Por haberme comprado el bono anual del gimnasio a sabiendas de que no iba a aprovecharlo. 

Incluso ignoré a la chica de la mesa de al lado, por mucho que ella se empeñó en descuartizarme con la mirada. Si le hice algo en otra vida... creo que no me arrepiento. 

Nunca me había sentido así con nadie. Tomarme un café a su lado fue como hacer una pausa en mi vida, como abrir un paréntesis, como trazar una coma. ¡Qué digo una coma! Fue como poner un punto y aparte. Un punto y aparte, y a tomar por culo el universo que conozco, que hoy empieza mi nueva vida, que aquí entra quien yo quiera, y que si trae dos cervezas lo pongo en zona V.I.P.

Pero en cuanto me dio la espalda y salió del local... mi cerebro volvió en sí y me gritó, con muy poco tacto, que como siguiera pensando en gilipolleces iba a dejarme el sueldo en el puto parking de los cojones.

Tanto avance tecnológico y que todavía no se haya inventado un jodido coche plegable, que quepa en el bolsillo y que cueste un euro cincuenta en el chino de la esquina.

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