Mi examen de oposición


Al comienzo del verano viví la horripilante, monstruosa y terrorífica aventura de presentarme a las oposiciones de magisterio y hoy me he decidido a hablar de ello para poder superarlo.
 
Antes que nada, debo aclarar que amo a mi madre con locura. 
 
Del examen escrito no tengo mucho que contar. Fui bastante tranquila y tuve la suerte de que me salió un tema que me sabía. Mi problema fue el supuesto, era tan complicado que me hubiese sido más fácil planear una situación de aprendizaje en la que tuviese que enseñar punto de cruz a treinta y cinco extraterrestres sin manos. 
De todas formas lo hice, lo importante es participar.
 
Salí del examen pensando que suspendería (hay que aprobar las dos partes) y me dediqué las dos semanas siguientes a beber despreocupadamente jarras de cerveza y copas de ginebra mientras criticaba lo injusto del proceso.
 
Pero aprobé. Y esto puede parecer una buena noticia, y de hecho ahora que ha pasado el tiempo y lo veo desde la distancia, por supuesto que lo es. Pero mi problema es que yo no tenía totalmente preparada la segunda parte del examen (que por cierto, me habría dado tiempo de sobra prepararla durante esas dos semanas en las que lo único que hice fue comer en restaurantes y pintarme los labios de rojo).
 
Y comenzó la cuenta atrás. Tenía MENOS DE UNA SEMANA PARA ENTREGAR UN TRABAJO ESCRITO y PREPARAR LA EXPOSICIÓN.
Entré en pánico y se instauró en mi cuerpo un dolor PUNZANTE en el ojo que me acompañó durante todos esos días.
Fui al médico porque me dolía la garganta, le expliqué a la doctora que no podía ponerme mala porque debía exponer en unos días, y ella me recetó: MUCHA AGÜITA Y PARACETAMOL.
 
Me pasé los siguientes días TERRIBLEMENTE AGOBIADA levantándome a las siete de la mañana para trabajar en el ordenador hasta aproximadamente las ocho de la noche, levantándome solo para cumplir con mis necesidades biológicas de comer, miccionar, y alguna que otra cosa desagradable.
  
Y mientras preparaba AGOBIADÍSIMA esa segunda parte me empezaron a llegar whatsapps en las que diferentes personas de mi familia....: 
"Felicidades! te merecías la plaza, este era tu año!!!"
"Te dije que te saldría bien! Felicidades por la plaza!!"
 
Mi madre se había dedicado a llamar a todo el mundo para contarle que había sacado un DIEZ en las oposiciones.
 
Poco importó las veces que yo le expliqué que NO HABÍA SACADO UN DIEZ EN LAS OPOSICIONES. Había sacado un diez en UNA PARTE del examen escrito y que además esa parte valía un 40% de la nota. QUE NO PODÍA IR POR AHÍ DICIENDO QUE YO HABÍA SACADO UN DIEZ Y MENOS QUE YO HABÍA APROBADO YA QUE EL PROCESO NO HABÍA TERMINADO Y TODAVÍA ME FALTABA EXPONER.
Mi madre no entendía que todavía podía SUSPENDER.
 
Y mientras preparaba en el ordenador el material necesario para mi exposición, ocurría lo siguiente:
  mi madre me preguntada a cada rato:
¿Ya lo terminaste?
¿Ya lo terminaste?
¿Ya lo terminaste?
¿Ya lo terminaste?
-MAMI POR DIOS, NI SIQUIERA SÉ SI ME VA A DAR TIEMPO DE ACABARLO, DEJA DE PREGUNTARME SI LO HE TERMINADO.
-Ah vale, seguro que sí te da tiempo.
 
Y una hora después: 
¿Ya lo terminaste?
DOLOR EN EL OJO.
-¿No lo has terminado? ¡Venga que te quiero ver exponer!
-La exposición dura 45 minutos y tú no sabes francés, mami- le decía yo con el tono más dulce que podía cuando en realidad quería cometer un asesinato.
 
Cada vez que tosía (mi pobre garganta todavía tenía la esperanza de curarse con AGÜITA Y PARACETAMOL) ella me decía:
 
Bebe agua
Bebe agua
Cómete un caramelo
Bebe agua
Bebe más agua
 
Después de decírmelo alrededor de unas 350 veces ya me daba miedo hasta toser.
 
Y mientras seguía trabajando en el ordenador, volvía a escuchar a mi madre de fondo hablar por el móvil diciendo: mi hija sacó un diez...
 
-MAMI, POR FAVOR, ¿LE QUIERES DEJAR DE DECIR A LA GENTE QUE ME HE PRESENTADO A LAS OPOSICIONES?
-Vale, mujer
 
(Unas horas después)
-Fui a la farmacia a comprarte unos caramelos para esa tos que tienes, dice la farmacéutica que te tienes que...
-Ya se lo dijiste a ella también
-Ay, cómo te pones...
 
Y entonces se le metió en la cabeza que quería ir a verme a la exposición (es un acto público y puede entrar cualquiera). Y yo tuve que repetirle diez millones de veces que por favor no lo hiciera, que ya estaba lo suficientemente nerviosa y que no me gustaría que nadie fuese a verme. Después de las diez mil súplicas, accedió a quedarse en casa.
 
-Pero cuando termines pasas por aquí y me cuentas
-Cuando termine me voy directa a un hotel en el sur con jacuzzi dentro de la habitación, a disfrutar de mi amado y a sentirme rica por un día. (Vale, lo del jacuzzi no lo dije, prefería ahorrarle el disgusto)
-Tú al sur no vas, estás mala, te quedas aquí
-Yo te llamo desde que salga y te cuento cómo me fue
-¿Estás loca? Que no, que no vas
-Tengo 30 años mami...
 
Día de la exposición.
Me levanto con FIEBRE y problemas para TRAGAR. Tuve que despertarme muy temprano para poder ensayar al menos UNA vez la exposición, no me había dado tiempo de hacerlo antes.
 
Elijo la ropa para exponer y a mi madre no le gusta. Prefiere que me ponga una camisa de manga larga en pleno JULIO en GRAN CANARIA. Mi hermana le dice que debería ponerme lo que yo quiera. Las dos discuten. Decido ponerme lo que dice mi madre para  no acabar cometiendo un crimen.
 
Mi expo era a las tres de la tarde, así que tenía que almorzar algo antes. Mi madre había hecho rehogado de judías, pero no tenía la barriga para semejante plato. Mi hermano me había dejado un poco de lasaña.
 
-¿Te comes el rehogado o la lasaña?
-Lasaña
-¿Pero te pongo un platito de rehogado antes de la lasaña?
-No, no tengo la barriga para tanto
-¿Te hago espaguetis?
-¿Espaguetis? Me como la lasaña
-¿Seguro? Te puedo hacer unos espaguetis con tomate
-La lasaña, mami.
   
Me hizo espaguetis. 
Me los tuve que comer.
   
Antes de salir, mi madre me prestó su reloj, elemento imprescindible para poder repartir bien los 45 minutos de la exposición, diciéndome que me daría suerte. Llegué  al colegio donde me examinaba, tuve la encerrona (tienes que estar en una habitación sola sin contacto con el exterior antes de exponer), la clase tenía las ventanas y puertas CERRADAS, y yo con mi camisa de MANGA LARGA.
 
Gracias, universo.
   
Y mientras aprovechaba para ensayar una vez más SE ME PARÓ EL RELOJ. 
Gracias otra vez, universo.
 
Salí del examen y tuve que ir al médico. TENÍA UNA AMÍGDALA INFECTADA así que antibiótico que te pego y nada de alcohol. 
 
Me cago en tu madre, universo.
 
Me bañé en el jacuzzi como si fuese una mujer millonaria. Una mujer enferma, pero millonaria.
   
Pero bueno, después de esta experiencia traumática y desoladora, ya soy funcionaria en prácticas.
    
Y aunque yo estoy muy contenta, hay alguien que lo está mucho más:
    
Mi madre
   
Al final las madres siempre tienen razón,
el reloj me dio suerte.
   
Madrenohaymásqueuna.
¡Siyopudetútambiénpuedes!

6 comentarios:

  1. Enhorabuena!!!! Eres como una Brigitte Jones a la canaria. Lo que no te pase... Espero leerte más a menudo a partir de ahora!! Yo me presento el año q viene a opos, pero me conformo con seguir siendo interina!!

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    1. Te envío mucha suerte porque no puedo enviarte el reloj de mi madre. Ánimo!!!!

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  2. Enhorabuena chiquita"!!
    No te preocupes si en el siguiente año te despiertas alguna vez en mitad de la noche, pensando que tienes que hacer de nuevo la presentación...El estrés y nuestro cerebro , que no se llevan bien. BSS

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    1. Bufff no me extrañaría nada tener pesadillas con la experiencia... jajaja. Un beso grande y gracias por pasarte por aquí!

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  3. Ni de coña me meto yo a una oposición. Te dejas los cuernos y ye quita la vida para una lotería de examen (y la parsta que te dejas y no tienes). Te cuesta sacarte una carrera y luego te tiras la otra mitad de tu vida estudiando. Es un no parar.

    Espero que no seas de esas que dicen "quiero ser profe por las vacaciones pagadas", porque entonces me cag*** en tu oposición.

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    1. Los que dicen eso no saben lo que es dar clase. Sin vocación se acaba con bajas por depresión. Gracias por pasarte por aquí!

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