El hilo rojo de los cojones


Hay una leyenda que dice que, desde que nacemos, todos tenemos atado al dedo un hilo rojo que nos une a nuestra alma gemela. Por lo visto el hilito este es super resistente, y por mucho que se enrede o por mucho tiempo que pase no se rompe nunca. Es una historia monísima pero espero que no sea cierta, porque conociéndote como te conozco, tú eres capaz de cortarte el dedo, echarte a correr muy lejos y dejarme a mí paseando a un meñique sangrante como si fuera un perro con tal de no aceptar la realidad.

A ti te va eso. Te va el rollo de evadir lo que te da miedo. De elegir caminos fáciles. Y no te culpo. Cabrón. Todo el mundo lo hace. Pero yo ya he pasado demasiado tiempo esperando en vano y he decidido marcharme por dos sencillas razones:

1. Porque empiezo a correr el riesgo de dañar mi amor propio 
2. Porque no me gusta la idea de ser una mujer imbécil que espera por un hombre indeciso mientras camina acompañada de un dedo putrefacto. 

Me quedaré con las risas que nos echamos juntos, con nuestras conversaciones banales y con los sueños eróticos increíblemente realistas que tuve contigo. Incluso se me seguirá dibujando una sonrisa cada vez que escuche tu nombre, o el de tu perro y tal vez hasta se me pare el corazón cuando vea tu coche en el aparcamiento de Mercadona. Pero todo eso pasará con el tiempo.

Y entonces un día volveré a enamorarme, y no será de ti.

Y, conociéndote como te conozco, sé que tú te enterarás, te coserás el dedo nuevamente y vendrás en mi busca, pero a mí me dará grima porque seguro que olerá mal y nuestro amor será imposible. 

Y entonces mi futuro novio se dará cuenta de que su dedo no está unido al mío, sino al de Kate Moss y se marchará para siempre. Yo me quedaré sola y envejeceré en un séptimo sin ascensor, todos mis vecinos se darán cuenta de que tengo problemas de incontinencia urinaria y yo me veré obligada a asesinarlos. 

Así que, cariño, si después de leer todo esto continuas pensando que cortarte el meñique y dejarme marchar es la mejor opción, amárralo a un bolso negro de cachemir. 

Si tengo que arrastrar tu falange inerte por el mundo... que sea con glamour. 


10 comentarios:

  1. No dañes tu amor propio, no corras ese riesgo, alguien puede llegar a creer que eres un ser humano :-p

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    1. Siempre acaba dañado, la cosa es no dañarlo del todo ;-)

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  2. Yo creo que ante el miedo de hacerse algun rasguñito se dejará el hilo puesto por si acaso. ;)

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    1. No sé yo qué decirte... yo creo que arrastro el dedo desde hace tiempo! ;-)

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  3. Muy importante el glamour, siempre digna...me encanta tu blog :-)

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    1. Por lo menos que una pueda ir con la cabeza alta!

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  4. Graciosa y reflexiva entrada...ese "supuesto" hilo...a saber si exista o si no, pero desde luego lo que más importa no es cuán resistente sea ese hilo sino si los que lo poseen son capaces de valorarlo, cuidarlo y mantenerlo, o por el contrario echarlo a perder, dejándolo en el olvido y tratando de hilar uno nuevo. Suerte con esos hilos!!

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    1. A mí es que lo de los hilos... lo mejor será no estar a atado a nadie, poder decidir y cambiar de opinión!

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