Los chicos franceses PARTE 2

Para aquellos que aún no lo hayan leído: Los chicos franceses PARTE 1

No, no hago esta segunda parte de "Los Chicos Franceses" para hablarles de un encuentro sexual imprevisto o de un desliz impuro. No estoy aquí para contar una historia llena de locura y sexo desenfrenado con un honorable y apuesto caballero francés... lo lamento mucho... pero no tengo tanta imaginación y, por desgracia, aún no he sucumbido a los encantos de ningún francófono atrevido, de esos que te atan con su corbata y te arrancan la ropa con los dientes. Como dirían mis amiguitos franchutes: C'EST RATÉ!

Es evidente, queridos lectores, que si mañana tuviese una experiencia carnal fortuita en brazos de un señorito fécampois, jamás la contaría en mi blog. Sin embargo, no deberían dudar ni por un segundo que un tropiezo erótico casual me ayudaría a escribir muchiiiiisimo mejor. Así que queridos franchutes... todo sea por el fomento de la buena escritura en español, además prometo guardar el anonimato, e incluso también prometo, si el encuentro es muy bueno, que si un día escribo un libro le haré una mención especial al individuo, del tipo: 

Al chico de la rue de Renelles, por haberme animado a seguir escribiendo.

Bromas a parte, y siendo plenamente consciente de que estoy ganándome a pulso el quedarme en paro durante toda mi vida (ya veo a mi futuro jefe leyendo mi currículum y pensando "vaya, tiene un buen perfil" hasta que teclea mi nombre en google, le sale la dirección de este blog y todo se va a la mierda) voy a explicarles cómo conocí al segundo posible hombre de mi vida.

En agosto asistí a un curso intensivo de baile en una ciudad que hace frontera con Suiza. Yo quería ir a clases de tango porque nunca lo había bailado y fue en el curso de iniciación donde conocí al susodicho. Debo decir que su nombre era IMPRONUNCIABLE... pero qué guapo era el hijoputa. Las clases de tango me ponían nerviosa, siempre acababa sudando del estrés y tenía que concentrarme muchísimo para poder hacer bien los movimientos. Él, que tampoco era un lumbreras en el asunto, no paraba de reírse de mí, pero yo se lo perdonaba por eso de que estaba más bueno que los polvorones en Navidad.

Una noche fuimos a una fiesta y él, para molestarme, me sacó a bailar tango. Yo lo miré con deseo odio pero acepté. En la pista había tan sólo dos parejas a parte de nosotros y precisamente esas dos parejas ERAN PROFESIONALES, así que ya se pueden imaginar la estampa: dos lerdos que no saben hacer ni el paso básico entre cuatro personas que bailan de maravilla y un público que nos ve cómodamente desde su asiento con una copa de vino en la mano. Después de un minuto de esfuerzos y pocos resultados al intentar seguir el ritmo de la canción, el chico de nombre impronunciable me dice: ¿Sabes? en realidad podemos bailar tango como nosotros queramos! ¿no?-
Y empieza a moverme por la pista haciendo el idiota, como cuando alguien baila tango de coña y sin ningún tipo de conocimiento, rodeando a las parejas PRO que tanto se lucían.
Y mientras él me paseaba torpemente de aquí para allá, sin miedo al ridículo, yo imaginaba nuestro futuro como marido y mujer:

Yo tomando el sol en una hamaca al borde de nuestra piscina y él nadando de un lado a otro con un elegante estilo crol. Y aunque es cierto que yo nunca habría podido pronunciar su nombre real debido a mi irremediable acento español, lo habría llamado Paco si hubiese sido necesario.

Paco tenía novia, he ahí su gran defecto. No le pedí su número de teléfono, ni su facebook, ni nada de nada, porque supe que, por mucho que fuese el hombre de mi vida, el destino no quería bendecirme con la suerte de poseer su compañía eterna hasta el fin de mis días. Pero tengo una cosa clara: ese hombre era el mío. Ese hombre era MI hombre. Y dentro de 20 años cuando tenga 30 kilos más y un pasado de desamores llamaré al Diario de Patricia para buscarlo Y LO RECUPERARÉ.

Más información sobre la fauna varonil francesa en próximos post.

20 comentarios:

  1. Eres muy graciosa redactando el blog parece que te pongo voz y todo :) Qué bueno!!!!!!!!!

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  2. Si vuelve a tí dentro de 20 años, porfa, cuéntalo por aquí igual de divertido!!
    Besotes!

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  3. Es que me encantas!!!!!!!! genial post, como siempre

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    1. jaja gracias ojizarka! tu siempre aqui al pie del cañon! :D

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  4. Repito... los chicos franceses. LOS CHICOS FRANCESES. No hay más que decir.

    Besos.

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  5. Me he partido de risa, animas a cualquiera.

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  6. Woooo me encanta tu redacción es divertida. Entretiene es un pase. Deberías mandarte con un libro, yo lo compraría. Saludos

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  7. Coincido con los demas, realmente haces que tu blog sea unico. Sigue adelante. Saludos desde Sudamerica.

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  8. Te adorooo 😊😊😊 eres genialisima

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  9. Ajajajajaja que genial me encanta tu forma de redactar las cosas
    Por favor continúa escribiendo más

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    1. Muchas gracias Mariana!!! Me encanta que me animen a seguir escribiendo ;-)

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  10. Estoy sola en mi casa, al borde de estallar... Es lo mejor que he leído en un blog en mucho tiempo y aunque no me sirve para mucho con el f que conocí, te voy a seguir! Sos una diosa!!!! :*

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    1. Jajaja muchísimas gracias! Todavía me acuerdo de ese chico tan guapo... la vida nos volverá a reunir!
      Un beso!!!

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  11. El curso intensivo de baile es el de Thonon Les Bains? Yo voy a ir este año!

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    1. El curso fue en Pontarlier! de todas formas espero que en Thonon les Bains encuentres a un macho como ese!

      ;-)

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  12. Hola! Pero qué manera de cagarme de la risa....soy chilena y tengo mi historia con un chico francés también....la que quedó en pausa por unas décadas quién sabe! Pero si efectivamente son inolvidables!!!, tienen la seducción a flor de piel, como miran, como te hablan directamente a los ojos, como van leyendo cada uno de tus detalles y por supuesto que se cagan de la risa con las estupideces de las latinas, les encantamos! Sobre todo cuando bailamos y movemos esas cadenitas que Dios nos mando (que les falta a las francesitas), o cuando nos burlamos de su mal pronunciado castellano "gui guiiiiii- gui guiiiiii!!!!" Jajajaja 😜, en fin!
    Yo que tú, no le habría perdonado la vida a ese franco Don Juan, claramente le gustabas! Por algo se fijaba en ti y te saco a bailar jaja genial la personalidad de ese hombre de todas maneras, hacer el ridiculo sin importarle nada más que tú y él lo pasaran bien, maravilloso!
    No esperes que suba 40 kilos, búscalo ya!
    Yo no puedo, un océano nos separa, pero como decimos en Chile "voh dale!!!!" 😉

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