Voluntariado Europeo: Llegada a Fécamp II

MI CASA: es un estudio monísimo que está dentro de una residencia... DE ANCIANOS. Sí, de ancianos. Tengo que decir que al principio me chocó la idea pero que ahora he comprendido que tiene sus ventajas:

-Sobre la cama tengo una alarma roja por si algún día me da un dolor en el pecho y no me puedo levantar. (Lo malo es que está tan cerca del interruptor de la luz que muchas veces he estado a punto de tocarla por equivocación).
-El baño cuenta con una barra para poder incorporarme cuando estoy en el váter, que por cierto, es más bajo de lo normal.
-Las escaleras tienen un desnivel MUY PEQUEÑO así que no tengo que esforzarme por levantar mucho el pie.
-Me lavan la ropa.
-Hay un aparcamiento frente a la puerta de la residencia especialmente reservado para la AMBULANCIA.
-Cuando bajo a comer todos se preocupan de si como poco o si tengo frío.
-Pero por supuesto lo más importante es que SOY LA TÍA MÁS BUENA DE TODO EL EDIFICIO. JA!

A pesar de esto mi piso es maravillosamente maravilloso, tengo tres ventanas con vistas al edificio de enfrente que también pertenece a la residencia y por la noche, de vez en cuando, me encuentro a algún viejo detrás de su cortina y con la luz apagada mirándome entre las sombras...

Tras mi llegada, mi tutor me presentó a todas las personas con las que iba a trabajar (muchas!), y también me llevó al ayuntamiento para conocer al alcalde. Nos reunimos en una sala y allí empezamos a hablar. Tras diez minutos entró una chica para sacar una foto, yo miré a la cámara y sonreí durante bastantes segundos, pero la chica no se decidía a apretar el disparador... después me di cuenta de que todo el mundo estaba hablando y yo era la única que ponía cara de pose, así que comprendí que la idea de ella era cogernos por "sorpresa"... SÍ, SOY GILIPOLLAS.



Tras salir del ayuntamiento me fui a casa a pie, el aire frío me daba en la cara pero aún así yo estaba contenta, me sentía libre... muy libre... MÁS LIBRE DE LO NORMAL... y me di cuenta que HABÍA OLVIDADO PONERME EL SUJETADOR. Me reí sola como una loca hasta que llegué a mi apartamento. Si es que lo que no me pasa a mí...

Mi pueblo es costero, y a decir verdad eso ayuda, supongo que es algo que sentimos todos los isleños. Cuando mi hermana vino a visitarme fuimos a la playa a dar una vuelta. Ella llegó y tocó el agua y yo también quise. Dejé la cámara en las piedras bastante lejos del mar y grabando, y cuando me acerqué a la orilla y vi que llegaba una ola enorme...


Finalmente no ocurrió nada malo... MENOS MAL.
Así que después de este hecho mi hermana cogió la cámara mientras yo iba hacia la orilla a tocar el mar, pues yo quería tocarlo y punto, y yo hago siempre todo lo que me propongo, quería saber si el agua estaba muy fría... así que me acerqué decidida, vino una ola grande y me mojo todo el pie, bota incluida, así que me fui a casa dejando mi huella por todo Fecamp, literalmente.
Ah! y SÍ, ESTABA FRÍA.

Y por ahora esto es todo, a ver como continúa la cosa...
BESOS!!! 

1 comentario:

  1. jajaja me río mucho con tus anécdotas! XD yo también tengo la manía de querer tocar el mar aunque haga frío, y claro, más de una vez me he mojado los pies en pleno invierno ¬¬'
    Ahora, lo del viejo espiándote escondido detrás de las cortinas ya da un poco de yuyu... es uno de los inconvenientes de ser la tía más buena de todo el edificio XD
    Un beso!

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