Pura química


Te parecerá una tontería, pero me entra la risa floja sólo de pensar en todas esas veces  en las que no recuerdas dónde aparcaste el coche pero que, contra todo pronóstico, eres incapaz de olvidar el cumpleaños de mi madre. 
Yo te juro que no me explico cómo te comes mi tortilla de papas con una sonrisa en los labios, como si fuera un plato digno de MasterChef, cuando yo soy totalmente consciente de que siempre se me queda un poco cruda.
O cómo llegas siempre a tiempo a mi casa cuando sabes que vas a tener que esperar por mí una hora más sentado en el salón, viendo "Tenderete" junto a mi padre, contestando a sus preguntas aparentemente inocentes, demostrando que eres un buen partido para mí, e intentando borrar esa cara tuya que delata que nuestros propósitos de esa noche son de todo menos puritanos.

Tal vez sea causa de esa estupidez transitoria que caracteriza a los enamorados, el resultado de ese baile hormonal del que nadie se libra. 

Lo que está claro es que ese chute de sustancias químicas en ebullición que se deslizan por tus neuronas te vuelve IMBÉCIL, y no puedo negar que eso ME ENCANTA.

Me entra la risa floja cuando te brillan los ojos y se te dilatan las pupilas, y disfruto cuando te pones nervioso y te sudan las manos, cuando se te escapa un tartamudeo, o cuando te viene de repente un pensamiento incontrolado en el lugar menos adecuado y sólo puedes pensar en cómo ocultar la evidencia física. Me entra la risa floja  ¡¡¡PERO NO TE OFENDAS!!! porque no es una risa burletera, sino una risa de ABSOLUTA FELICIDAD.

Incluso me dan ganas de reír cuando el "síndrome de abstinencia" no te hace pensar con claridad, cuando llevas una semana sin verme y crees que me iré con el primero que me guiñe el ojo y tenga los músculos más definidos que tú, cuando te entra la vena neurótica sin sentido y te piensas que no siento lo mismo porque la última vez que nos vimos no te di el abrazo todo lo fuerte que tú querías, o porque estaba cansada y no quise intimar esa noche, o porque creíste que tú eras el motivo por el cual yo estaba un poco más apagada de lo normal. Permíteme que me ría... DE SATISFACCIÓN.

Porque no hay cosa que me haga sentir tan afortunada que ver que, aunque no soy la única sustancia adictiva de tu vida, tú apagas felizmente el porro, o dejas tu copa de vodka sobre la barra sin miedo a que te la quiten, sólo para darme un beso.

Porque aunque yo parezca más inalterable que tú, a mí también se me dilatan las pupilas cuando te me acercas, y a ti te puede entrar la risa floja igualmente, pues tú también generas en mí esa proporción exacta de sustancias químicas que me hacen ser FELIZ.

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