Menos mal que los Reyes Magos no existen



Porque si los Reyes Magos existieran de verdad...

Día 5 de enero. Colocas tu zapato, CON MIEDO, en el lugar correspondiente.
Esa noche entrarán a tu casa tres hombres dispuestos a regalarte aquello que te has ganado durante el año, ya sea bueno o malo, si por algo se caracterizan es por tener la capacidad de obsequiarte PRECISAMENTE CON LO QUE TE MERECES. Y admítelo, ES MALO SEGURO. Tres hombres que ni siquiera puedes ver, te recordarán lo perverso que has sido durante el año y ENCIMA TIENES QUE DEJARLES UN VASO DE LECHE POR SI VIENEN CANSADOS.

Ellos, que se han pasado los 365 días mirándote a través de un agujero que a saber dónde demonios está, han elaborado una lista con todas las cosas malas que has ido haciendo. Y admítelo otra vez, SON MUCHAS. 

La gente se levantaría temprano, pero no para ver los maravillosos regalos que les esperan, sino para poder hacer desaparecer el maldito carbón que los Reyes han depositado en sus zapatos, que ni es dulce ni sirve para hacer asaderos. Además, aprovecharían el momento para colocar algún autorregalo en sus zapatillas, y poder decir a sus amigos y familia que este año sí se han portado bien, Y NADIE SE LO CREERÍA, claro.

En definitiva, la Navidad sería la época del año encargada de RECORDARNOS LOS ERRORES QUE HEMOS COMETIDO y perdería su magia.

Pero, por suerte, los reyes son los padres (espero que ya lo supieras), y te regalarán algo aunque lleves un año sin recoger tu habitación, o tu pajera, que te regalará algo aunque no le hayas agradecido los pequeños detalles que tiene diariamente contigo, o tus hermanos, aunque hayas discutido con ellos durante 23 horas diarias.  
Y admítelo nuevamente, PREFIERES QUE SIGA SIENDO ASÍ.

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