Un café, por favor


Desde que se sentó a mi lado, dejó de picarme la etiqueta de mi camisa nueva.

Dejé de preocuparme por la falta de aparcamiento de esta ciudad y por los céntimos que se sumaban minuto a minuto a la factura del parking carero donde tenía aparcado mi Renault.

Olvidé que acababa de salir de trabajar, que cobraba un sueldo vergonzoso y que me apretaban los zapatos. Que iba a tener que pagar la desorbitada suma de cuatro euros con cincuenta (como mínimo) por un café frío, simplemente, por que la decoración del local era bonita. Que nunca había ido a la universidad, que no sabía hablar inglés y que esa misma mañana dos personas me habían preguntado si tenía hijos. 

Ni siquiera me percaté de que un mosquito me rondaba sin decidirse a atacar. Ni de que había una mancha en la mesa demasiado cerca de mi codo, ni de que mi silla era la menos estable de aquel lugar.

Dejé de sentirme mal por no haber llamado a mi madre. Por tener alto el colesterol. Por haberme comprado el bono anual del gimnasio a sabiendas de que no iba a aprovecharlo. 

Incluso ignoré a la chica de la mesa de al lado, por mucho que ella se empeñó en descuartizarme con la mirada. Si le hice algo en otra vida... creo que no me arrepiento. 

Nunca me había sentido así con nadie. Tomarme un café a su lado fue como hacer una pausa en mi vida, como abrir un paréntesis, como trazar una coma. ¡Qué digo una coma! Fue como poner un punto y aparte. Un punto y aparte, y a tomar por culo el universo que conozco, que hoy empieza mi nueva vida, que aquí entra quien yo quiera, y que si trae dos cervezas lo pongo en zona V.I.P.

Pero en cuanto me dio la espalda y salió del local... mi cerebro volvió en sí y me gritó, con muy poco tacto, que como siguiera pensando en gilipolleces iba a dejarme el sueldo en el puto parking de los cojones.

Tanto avance tecnológico y que todavía no se haya inventado un jodido coche plegable, que quepa en el bolsillo y que cueste un euro cincuenta en el chino de la esquina.

6 comentarios:

  1. me pido el coche plegable, por favor! jaja
    un beso

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  2. Quiero un coche de esos!!!
    Es imposible aparcar cuando llego de trabajar :(

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  3. No sé cómo he ido a dar con tu blog, pero me encanta! Dios qué pechá de reírr me doy con lo que escribes!! jajaja Besos guapa!

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