Todo lo que perdí cuando te fuiste


Desde que te fuiste de aquí me siento sola. Me da la impresión de que los días se han alargado considerablemente y tengo demasiadas horas vacías que no sé con qué rellenar. 
(Me niego rotundamente a ocuparlas apuntándome a clases de ganchillo)

Perdí algo cuando te fuiste o quizás muchas cosas. 
Las ganas de comer, de maquillarme, y de salir a beberme un mojito. La motivación para ir al gimnasio, para hacer nuevos amigos y para ir al cine un sábado por la noche. 
Y que conste que no te estoy echando la culpa. 

Desde que te fuiste tengo la sensación de que perdí esa "chispa" que se supone que tenía cuando te conocí. A lo mejor incluso nunca la tuve. 

Perdí la sensación que me recorría el cuerpo cuando iba a comprarte un regalo, el orgullo que sentía cuando las cosas te salían bien. Perdí a tu perro.

Pero lo que más me duele es haber perdido las ganas de volver a entregarme por completo, de volver a emborracharme con cursilerías, de volver a perder la cabeza por alguien. Me imagino con otro y me siento ridícula, pero supongo que no más que cuando me imagino contigo. 

Y encima ahora no me acuerdo de cómo se liga. 

Desde hace unos días mi cerebro me grita que de guapa no tengo nada, que como mucho soy graciosa, y que ni siquiera lo soy siempre. Pero espero y deseo que esto sólo sea un momento de aturdimiento y que la gilipollez se me pase pronto. 

Si alguna vez llegas a pensar que no seré capaz de olvidarte por completo, quiero que tengas claro que, para la única cosa que no me siento capacitada en esta vida, es para subir estos tres pisos sin ascensor agarrando con un sólo dedo la bombona del gas.

Y ¿sabes que te digo? que a lo mejor hasta soy capaz de hacerlo, pero no me interesa intentarlo porque prefiero que me la suba un hombre sin camiseta, sudoroso, con los abdominales marcados y los pezones chiquititos. Y aunque eso todavía no me ha pasado... pues oye, de ilusiones se vive.

Sin embargo, si hay algo que tengo claro es que alguna cosa debo estar ganando con tu ausencia, no todo van a ser pérdidas. Y aunque todavía no sé muy bien qué es, mientras lo descubro voy a beberme la botella de vino que te dejaste olvidada en la despensa cuando recogiste tus cosas, aquella tan cara y exquisita que te compraste en tu maravilloso viaje a Alsacia, así que no te molestes en venir a buscarla. 

No te preocupes, seguro que este vino no está tan bueno como crees..

Brindaré a tu salud.

15 comentarios:

  1. Bien hecho, que se vaya al diablo, no lo necesitamos.

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  2. Llevó siguiéndote desde hace años. Antes siempre te leía pero al viajar no he podido hacerlo casi nunca. De vez en cuando, como hoy, cae del cielo la posibilidad de leerte. Y digo del cielo porque de las cosas que más echó de menos de España es leer cosas como lo que tu escribes y que transmite tanto. Y es un regalo. Además, como buena escritora logras que tus palabras y tus sentimientos sean empatizados por personas como yo. Gracias por no de dejar de escribir.Y sobre tu escrito....el ganchillo esta bien, es un vicio sano, mas sano que la cerveza, la coca cola o el puenting. Todo lo demás...duele. Y no te servirá nada, pero te entiendo. Y ojalá monte entendiera pero bueno...al menos tienes vino. Yo me tengo que consolar con...recuerdos. Los intangibles no se pueden romper como una botella de vino. Un saludo y un abrazo desde miles y miles de kilómetros de dondd te hayas (supongo que en GC). Feliz 2016

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    1. Muchísimas gracias por tu comentario <3! Me "alegro" de que te sientas identificado... y lo entrecomillo porque no me alegro de que hayas vivido algo como esto, bueno, tú ya me entiendes. Yo tengo vino, y si no lo tuviera lo compraría, aunque afortunadamente no estoy pasando por un momento así, esto ha salido de mi imaginación (y menos mal!) :) Un saludo desde GC ;-)

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  3. Lo que estás ganando es peso, seguro... No, en serio, es terrible cuando una relación larga (o no tan larga) se rompe: es como si despertases de un sueño o cayeses de bruces contra la realidad. Lo peor de tener que volverse a enfrentar al mundo solo, es que muchas veces sentimos que tenemos las "armas" tan oxidadas que ni tu mismo puedes tomarte en serio.

    Por suerte es cuestión de tiempo. La próxima vez será diferente, sí, pero no peor.

    PD. Probablemente será mejor. :)

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    1. Bonita forma de verlo, por supuesto que será mejor!
      Es una situación ficticia, pero describe algo duro, eso de pensar que nuestras armas están oxidadas creo que es un sentimiento bastante generalizado.
      Gracias! <3

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  4. Pues eso tù bébete el vino que luego buscamos que estas ganando

    Un beso y me ha encantado

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    1. El vino soluciona mucho más de lo que pensamos!
      Gracias!

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  5. A tu salud, que de la suya ya se ocupará él o no.

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  6. Es bueno saber al estar sol@ que, los instantes de felicidad en tu vida no se deben a alguien o algo. Sino que renacen como parte natural de tu cuerpo, como volver a ser niñ@ otra vez^^)

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    1. Claro que si, positividad para el cerebro, pero para el cuerpo también!

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  7. Yo siempre he pensado que de cada ruptura he salido algo mas fortalecida y perspicaz....eso y cada vez mas experta en vinos ;) Nada como una buena copa de vino y una bañera llena de agua caliente y espuma para curarnos las heridas.

    Saludos

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    1. Y se curan completamente eh! jajaja
      Gracias por pasarte! <3

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