Los chicos franceses (Parte 1)

Estoy segura que al leer el título de este post todos los franceses que tengo en el facebook han abierto el google traslation.

Estoy a unos pocos días de volver a España por vacaciones y sé cual será (como siempre) la pregunta estrella que todas mis amigas me harán a mi llegada:
¿YA HAS PROBADO EL PRODUCTO FRANCÉS? 
(sustituya la palabra "producto" por "MACHO")

Es evidente que no he escrito este post para contestar a esa pregunta (lo lamento) pero comprendan que tengo tengo una vida privada y quiero que siga siéndolo, además de que no me parece correcto gritar a los cuatro vientos todos mis SECRETOS en un blog, y no pueden negar que me vuelvo más interesante y misteriosa si dejo la duda en el aire. 

Vale, lo admito, NO ME HE COMIDO NI UN ROSCO.

Seamos claros: el francés es sexy y un chico guapo que hable francés es más sexy todavía. Y un chico guapo, que hable francés y que huela a colonia te hace plantearte seriamente la posibilidad de ser fecundada. Brutalidades a parte, (empiezo a asumir que el día que decida buscarme un trabajo de verdad tendré que cerrar este blog, cambiarme el nombre e irme a vivir a Montevideo), en Francia he conocido a varios hombres con los que habría subido al altar en pijama si hubiese sido necesario.
El primero lo conocí en mi antigua ciudad, Reims, la primera vez que fui al banco sola. Recuerdo que llevaba escrita en un papel la palabra "transferencia" así que me acerqué al mostrador y con un pésimo francés le dije al increíble tío buenorro que se encontraba al otro lado: 

-Quiero hacer una vtpasaslasfsjdfasdv  
(y de paso tu número de teléfono)
-¿Perdone? 
(¿pero qué quiere decirme esta loca chica maravillosa?)
-Que quiero hacer una jgfkuyfdsdsfu- le repetí yo
(y tu número de teléfono mejor me lo escribes que todavía no conozco bien los números)
-Disculpe no la entiendo- me respondió él mirándome con cara de extrañado ojos deseosos

Así que yo tuve que sacar el papelito y mostrárselo para que él mismo leyera lo que yo quería decir.
Unos días más tarde mi tutor pasó por el banco (él solo) e hizo una pregunta con respecto a la apertura de la cuenta de "una chica española" que acababa de llegar a Reims y el increíble tío buenorro con el que yo había hablado le dijo: Ah! Madame Vega, verdad?

¡¡El increible tío buenorro se acordaba de mi apellido!! y aunque eso de "Madame" en español suena un poco a puticlub, les aseguro que en francés no tiene nada que ver. 
Me pasé toda mi estancia en Reims deseando volver a coincidir con él. Muchas veces iba a sacar dinero allí aunque tuviese un cajero más cerca. Y aunque es cierto que lo más probable era que el increíble tío buenorro se acordara de mí simplemente por mi acento y mi aparente deficiencia mental al decir "transferencia" yo prefería pensar que era porque yo le había parecido una chica de buen ver, que coño, DE MUY BUEN VER.

Como ya he dicho antes, deseaba volver a encontrármelo, me imaginaba a mí misma yendo al banco en lencería fina, tacones altos y mirándolo con ojos insinuantes mientras lo amenazada con un látigo de cuero. También soñaba con verlo de fiesta (y con alguna copa de más) para poder acercarme y decirle... TRANSFERENCIA! esta vez bien pronunciado, claro.

Y de tanto soñar el sueño se hizo realidad y ME LO ENCONTRÉ. El problema es que lo vi el día que fui por última vez al banco antes de irme definitivamente de Reims. Ni siquiera me atendió él, pero nos miramos de lejos y sé que él también pensó, con tristeza, que se iba la chica rara española  mujer de su vida!

Pero el destino también me cruzó con otro tipo de hombre. Recuerdo que un día conocí a un chico que me pareció simpático y nos intercambiamos los facebooks (con la intención de ser amigos, o al menos esa era MI intención). Tras aceptarlo me ausenté durante tres días porque fui a visitar París. 
Cuando volví a casa tenía 300 mensajes del susodicho invitándome a comer a un restaurante, luego a una pizzería y finalmente a un kebab. Eso en tres días y sin recibir ninguna respuesta por mi parte, si me llego a ausentar una semana me invita de vacaciones a Moscú. Su último mensaje fue "DARLING" ven a mi casa "PLEASE" o lo que es lo mismo "Socorro, estoy desesperado". Hasta miedo me dio.

Bueno, ya he hablado mucho por hoy. Seguiré informando sobre la fauna varonil francesa en próximos post. ¡¡¡BESOS A TODOS!!!



Fotografía de Cynthia Hierro García
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8 comentarios:

  1. No puedes dejar la segunda historia así!!!!!!!!!!!! quiero saber qué pasó!

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  2. Holooo, he visto que me has seguido en GFC y me he pasado por tu blog.. y me he quedado.. he leído un montón de posts! jaja están genial, y aunque yo en mi blog no lo haga, soy muy royo tú, en plan que se me va la pinza, que no digo que se te vaya, que eres muy normal :P
    En fin, que te sigo, besotes!

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  3. Mí primer viaje a Francia estuvo marcado por una historia con un francés, que aún recuerdo. Es el hombre de mi vida... por eso no triunfo aquí, coño. El listón gabacho no se puede superar!!

    Besis!!

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  4. Jajajaja!! Me parto de risa, sobre todo con lo del banco, tus tachones.
    Respecto al segundo, compruebo que locos hay en todas partes, en España, en Francia y en la conchinchina...

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  5. Los francesitos eran interesantes en mi época pero no se tardaban en arreglarse más que yo y eso de estar esperando lo llevaba muy mal

    Más besos

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  6. Jajajaaja me encantó tu blog 💗 me siento tan identificada contigo, saludos 😊

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