Bebé en camino



Un día mi pareja y yo decidimos abandonar la preciosa y cómoda vida que teníamos, viajando, comiendo en restaurantes y comprando cajas de quintos de cerveza retornables, para adentrarnos en la espeluznante aventura de:
AUMENTAR LA FAMILIA.
 
Yo había escurrido el bulto durante algún tiempo, autoconvenciéndome de que todavía era muy joven para ser madre, hasta que me di cuenta de que como siguiera esperando iba a entrar en 

EL GRUPO DE RIESGO ASOCIADO A LA MATERNIDAD TARDÍA.
 
Así que aunque yo vaya por la vida creyendo que tengo 25 años, tengo 33 y mis óvulos empiezan a necesitar hilos tensores y ácido hialurónico.
 
Mi ginecólogo fue claro:
Las parejas tardan una media de un año en concebir, así que tómatelo con calma.
 
Y justo era lo que yo había pensado, tomármelo con calma.

PERO, dentro de mi ovario ya había un óvulo preparado para el asunto. Estaba esperando el pistoletazo de salida para deslizarse por el tobogán de mis trompas de Falopio y encontrarse con su compañero. Lo tenían todo planeado, y estoy segura de que utilizaban algún sistema avanzado de comunicación, como un walkie talkie, por ejemplo.

-Óvulo 250 a espermatozoide 850 billones ¿me recibes? 
-Aquí espermatozoide 850 billones
-¡¡¡AHORA!!!

Y PUM, fecundación.

Y mientras esto ocurría, yo estaba escribiendo en mi carta a los Reyes Magos que quería rotuladores de muchos colores para pintar. INOCENTE PALOMA.

Unos días después del encuentro entre el óvulo 250 y el espermatozoide 850 billones, a mí me dio una migraña horrible. Yo estaba acostumbrada a ese dolor de cabeza porque siempre me visita cuando me va a venir la regla, pero...

todavía me faltaban SEMANAS para que la susodicha me tocase en la puerta.

Le envié un audio a mi novio y le dije:

-Fernando, ME PREÑASTE.

Y aunque yo ya lo había predicho, cuando esta realidad me salpicó la cara varias semanas después, fue un shock.

Embarazada
+3 semanas.

A mi novio, que no lee nunca, le dio por ponerse a mirar libros de maternidad y paternidad. Hizo una cesta virtual de 150€ (repito, no lee nunca) Y yo con mucha ternura le dije que soy una tía legal, pero que si consigo los libros en pdf pues mejor, que ahora lo mejor era ahorrar para pañales y para pagar la terapia psicológica que voy a necesitar en el postparto.

Así que al final compramos dos.

Pero yo me empecé a agobiar, porque a mi velocidad de lectura, me había quedado embarazada y había parido en dos semanas. Si leo una semana más llego a las instrucciones de cómo matricular al bebé en la universidad. 

Y encima me enteré de cosas que no sabía como que después de parir, la regla te dura 40 días, y yo que doy la reproducción en 6° de Primaria, les aseguro que en los libros no pone nada del asunto.

Finalmente, y por mi salud mental, he vuelto a los libros de asesinatos.

Pues sí, estoy embarazada, y creanme si les digo que no todo el mundo confía en mi indiscutible responsabilidad de cara al futuro.

Hace unos días mi madre me contó algunas desgracias que le habían pasado a bebés de personas que ella conocía (GRACIAS MAMI), y entre ellas me habló de una ocurrida en el momento de la ducha:

-Bueno mami, yo lo bañaré hasta que cumpla los 16 años como se bañan las personas con obesidad mórbida, pasándole un paño mojado por el cuerpo, así no habrá ningún peligro.

-¿Que vas a bañar al bebé? Ni se te ocurra. QUE LO BAÑE FERNANDO.

GRACIAS, MAMI, OTRA VEZ.

Ahora mi vida se basa en hacerme diez millones de pruebas para comprobar hasta qué punto soy defectuosa y si soy tan horrible que voy a pasarle todas mis taras genéticas a mi futuro churumbel o churmbela. Tengo las venas tan hechas polvo que la próxima vez van a tener que pincharme en la yugular. Y así llevo tres meses, sin sentir ningún tipo de amor por la comida, con un cansancio extremo y una cara de zombie que no se disimula ni con mascarilla. 

Encima, desde que estoy embarazada, tres mujeres de aproximadamente 50 años me han llamado SEÑORA.

A VER... ¿POR QUÉ PIENSAN QUE SOY DE SU EQUIPO? 

Tres meses viendo cómo se me escapa el sex appeal de entre los dedos, junto con mis ganas de vivir (Aunque mi novio me asegura que mi sex appeal se basa en que soy tan antipática que parezco inaccesible. Y es evidente que se equivoca, nunca he sido TAN inaccesible antipática).

Ahora tengo que empezar a asumir que mi estado actual tiene consecuencias. Para una vez que estaba gastándome la pasta en una entrenadora personal... veo como se aproximan a mí una gran cantidad de células grasas haciendo la conga, decididas a crear tejido adiposo sin ningún tipo de piedad. Y mis músculos... han salido corriendo con el objetivo de adherirse a las nalgas de una veinteañera.

Pero estos no son los únicos efectos secundarios, también hay otros como los GASES. Ya sé que no es un tema lindo en el que pensar, pero yo no inventé los efectos secundarios de la fecundación, sino les aseguro que lo habría hecho mejor.
Pues eso, que mi novio tiene el olfato muy fino, y que no puede disimular ni una vez mis "escapadas de aire más que justificadas porque diste en la diana y tengo un cigoto por tu culpa también" y no deja de exclamar frases cada vez que ocurre:
PERO POR DIOOOS
YUOOOS
¿¿OTRO??

Pero ahora no se puede bajar del barco y no le queda otra que apechugar, que él es una buena persona, y si un día decide dejarme, tendrá que ser mínimo cuando yo vuelva a ser medianamente sexy, y cuando encuentre algún sujetador mágico con el que pueda hacer creer a la sociedad que mis pechos siguen siendo turgentes.

Dentro de lo malo, al menos puedo ahogar las penas bebiéndome alguna copa de vino 0,0 que es algo así como un zumo de uva de tetrabrik pero en botella de cristal, para que tú te creas que sigues teniendo clase.

Y al futuro humano que estoy construyendo con esmero, sólo le pido que se agarre bien a la vida, que aquí estaremos para amarlo, cuidarlo, y para hacerle creer que es alérgico al alcohol.

Te esperamos💜













 
 



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total