TOC TOC



Por si decides entrar:

Aunque traspases esta puerta, quiero que sigas siendo tú mismo.
No me prometas amor eterno, tienes grandes probabilidades de equivocarte. Prácticamente nunca lo es.
No me digas que sin mí no eres nada, porque llegará un punto en el que tú mismo lo creerás, y si yo desaparezco tendrás que reconstruirte y convertirte nuevamente en alguien.
Dime lo que te molesta. Yo haré lo mismo.
No rechaces oportunidades que quieras aceptar por el simple hecho de que te alejen de mí. A la larga se convertirán en reproches.
Haz todo aquello que te gusta. Sal con tus amigos. Diviértete aunque yo no esté.
Prometo que alguna vez haré algo que no me guste por ti. Alguna vez no es siempre.
Te aviso de que tengo defectos. Pueden moldearse, pero probablemente jamás desaparezcan del todo.
No me pidas que te haga feliz. Sé feliz conmigo y yo lo seré contigo.

Por si decides salir:

Tal vez un día te des cuenta de que no eres feliz a mi lado. Por si eso pasara (algo probable), aquí tienes la llave, solo te servirá para huir, no para retenerme. No seas cobarde y huye cuando tengas que hacerlo. Si sales, no vuelvas a tocar el timbre a no ser que te hayas quedado a menos de un metro del portal.
Sigue tu camino y sé feliz.


-Realmente no me estás ofreciendo nada. No sé cómo quieres que acepte tu propuesta.
Te estoy ofreciendo lo más valioso del mundo: mi tiempo. Te ofrezco mi tiempo a cambio del tuyo. Tiempo para confesarnos nuestros miedos, para reírnos de nosotros mismos, para discutir y reconciliarnos.
Así que por favor, traspasa esa maldita puerta. 
Y haz que contigo, irme a la cama por la noche sea todavía más sencillo
Haz que levantarme por la mañana sea todavía más difícil.

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